Parroquia de San Andrés de Anguiano
Historia
La Iglesia Parroquial de San Andrés es el monumento más emblemático de Anguiano y constituye una pieza fundamental del patrimonio riojano. Su construcción actual comenzó a mediados del siglo XVI, concretamente hacia 1546, bajo las órdenes del cantero Juan Pérez de Solarte, quien diseñó un templo de estilo gótico tardío con influencias renacentistas.
El edificio destaca por su imponente planta de salón con tres naves de la misma altura, cubiertas por espectaculares bóvedas de crucería estrellada que demuestran la maestría técnica de la época. En su interior, la joya absoluta es el retablo mayor, una obra maestra del barroco realizada a finales del siglo XVII por los artistas Diego de Ichazo y Francisco de la Cueva, que presenta una exuberante decoración y una arquitectura monumental que domina todo el presbiterio.
A lo largo de los siglos, la iglesia sufrió diversas modificaciones, como la reconstrucción de su torre tras un derrumbe en el siglo XVIII y la incorporación de capillas laterales financiadas por familias nobles locales. Declarada Bien de Interés Cultural, la iglesia no solo es un centro de fe, sino también el punto neurálgico de las tradiciones del pueblo, ya que frente a su entrada se sitúa la famosa Cuesta de los Danzadores, donde cada año se rinde homenaje a la Magdalena en una de las manifestaciones folclóricas más antiguas y vertiginosas de España.
Retablo Mayor
El retablo mayor de la Iglesia de San Andrés en Anguiano es una de las piezas más espectaculares del barroco riojano, tanto por sus dimensiones como por su riqueza decorativa.
Cronología y autores: Fue realizado entre 1672 y 1686. La estructura arquitectónica corrió a cargo de Diego de Ichazo, un destacado maestro de la zona, mientras que la parte escultórica fue obra de Francisco de la Cueva.
Estilo barroco pleno: Se enmarca dentro del estilo barroco clasicista y pre-churrigueresco. Destaca por el uso de columnas salomónicas (aquellas que tienen el fuste retorcido en espiral), que están profusamente decoradas con racimos de uvas y hojas de vid, un símbolo muy vinculado a la tierra riojana y a la eucaristía.
Estructura: El retablo se organiza en un banco (la base), dos cuerpos principales divididos en tres calles y un ático o remate superior en forma de semicírculo que se adapta perfectamente a la bóveda del ábside.
Iconografía: * En la calle central destaca la imagen de San Andrés, patrón de la parroquia, con su característica cruz en forma de X.
En el ático se encuentra la escena del Calvario (Cristo crucificado acompañado por la Virgen y San Juan).
Repartidos por el retablo hay relieves y tallas de otros santos y escenas bíblicas que servían para la instrucción religiosa de los fieles.
Policromía: El dorado es el gran protagonista. Fue dorado años después de su construcción (hacia 1712), lo que le otorga esa apariencia monumental y brillante que busca impresionar a quien entra en el templo.
Restauración: En tiempos recientes ha sido objeto de procesos de limpieza y consolidación para devolverle el esplendor original, eliminando el polvo y el humo de las velas acumulado durante siglos.
Pinturas, esculturas y más
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